Es una de las consultas más repetidas en el vivero cuando suben las temperaturas: las hojas de las plantas empiezan a perder su color verde original y se vuelven amarillas. El problema es que este cambio de tonalidad es un síntoma común para causas muy distintas, y aplicar el producto equivocado puede agravar la situación.
En Viveros Selva te ayudamos a descifrar lo que le ocurre a tu planta analizando cómo se distribuye ese tono amarillo en las hojas:
Índice de contenidos
1. Hojas amarillas con los nervios verdes (Clorosis férrica)
Si la hoja pierde el color pero los nervios interiores se quedan bien marcados y oscuros, el problema es la falta de hierro. Esto ocurre de forma muy habitual en suelos calizos, los cuales bloquean este nutriente y no permiten que las raíces lo absorban correctamente.
- La solución: Aumentar el riego no solucionará el problema. Es necesario aplicar un corrector específico, como el quelato de hierro, para que la planta recupere su verdor y vitalidad.
2. Hojas bajas amarillas que se caen (Exceso de agua)
Si el color amarillo aparece primero en las hojas de la parte inferior, se vuelven blandas al tacto y terminan cayéndose solas, lo más probable es que exista un exceso de humedad. Con la llegada del calor se tiende a regar por encima de las necesidades reales de la planta, y si el suelo no drena bien, las raíces terminan asfixiándose.
- La solución: Espacia los riegos. Deja siempre que la capa superficial de la tierra se seque por completo antes de volver a aportar agua y retira el exceso que quede acumulado en los platos de las macetas.
3. Puntas secas y hojas lánguidas (Falta de agua)
Si el color amarillo o amarronado empieza por las puntas o los bordes de la hoja, se ve seca al tacto y la planta presenta un aspecto decaído, el motivo es la deshidratación. El calor estival evapora el agua del sustrato con mucha rapidez.
- La solución: Realiza riegos profundos (preferiblemente a primera hora de la mañana o al final de la tarde) para asegurar que el agua llegue a las raíces profundas, en lugar de dar riegos cortos que solo mojan la superficie.
4. Manchas grandes y localizadas (Quemaduras solares)
Si a la planta le empiezan a salir manchas amarillas o marrones grandes en las hojas más expuestas a la luz, especialmente después de haberla cambiado de ubicación, el tejido se está quemando debido a la intensidad de la radiación.
- La solución: Si la planta está en maceta, trasládala a una zona donde reciba el sol más suave de las primeras horas del día. Si está fija en el suelo, se puede utilizar una malla de sombreo temporal para facilitar su adaptación.
En Viveros Selva disponemos de todos los productos y tratamientos necesarios para corregir las carencias nutricionales de tus plantas y protegerlas durante los meses de calor. Si tienes dudas sobre el estado de tu jardín, visítanos en nuestras instalaciones y te asesoraremos para encontrar la solución exacta.
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