Con la llegada de las altas temperaturas, el instinto nos dice que debemos alimentar más a nuestras plantas para ayudarlas a soportar el calor. Sin embargo, en el mundo de la jardinería, el abonado durante los meses de verano requiere mucha precaución.
Al igual que ocurre con el agua, aplicar fertilizante en exceso o en el momento equivocado puede ser contraproducente. En Viveros Selva te explicamos por qué el abono con calor extremo puede ser peligroso y cómo saber qué plantas necesitan un extra de energía ahora y cuáles prefieren que las dejes descansar.
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El peligro de abonar con calor extremo
El fertilizante es un concentrado de sales minerales. Cuando las temperaturas rozan los máximos del verano, las plantas sufren debido a la rápida evaporación del agua. Si añadimos abono en este momento, obligamos a las raíces a realizar un sobresfuerzo para absorber los nutrientes en un suelo ya de por sí reseco.
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El efecto quemadura: Las sales del abono acumuladas en la tierra pueden terminar «deshidratando» las raíces, lo que se traduce visualmente en puntas de las hojas completamente secas, bordes quemados y, en los casos más graves, el marchitamiento total de la planta.
Por ello, la regla de oro en esta época es saber diferenciar el ritmo de cada especie.
Las plantas que SÍ necesitan abono en verano
Son aquellas que se encuentran en su pico más alto de actividad, es decir, produciendo flores o frutos sin parar durante estos meses. Al consumir tanta energía, necesitan que les repongamos los nutrientes, pero siempre con dosis moderadas (preferiblemente reducidas a la mitad de lo habitual) y aplicando el producto a primera hora de la mañana o al final de la tarde, siempre con la tierra previamente humedecida.
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El huerto: Tomates, pimientos, berenjenas y calabacines están en plena producción. Necesitan nutrientes constantes para que los frutos engorden y maduren correctamente.
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Plantas de flor de temporada: Especies como las petunias, los geranios o las verbenas tienen un desgaste enorme debido a su continua floración y agradecen un aporte de abono regular para mantener el color.
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Plantas de interior en crecimiento: Las plantas verdes de interior aprovechan la luminosidad de estos meses para sacar hojas nuevas a gran velocidad, por lo que un fertilizante suave les ayuda en el proceso.
Las plantas que debes dejar descansar
Muchas plantas detienen o ralentizan su crecimiento cuando el calor es sofocante. Entran en una especie de parada estival para ahorrar energía y agua. Si las abonamos ahora, forzaremos brotes tiernos que se quemarán al instante con el sol.
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Árboles y arbustos perennes: Los árboles ornamentales o arbustos ya establecidos no deben abonarse en pleno verano. Su época de alimentación fuerte es la primavera y el otoño.
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Plantas aromáticas: El romero, la lavanda o el tomillo prosperan mejor en suelos pobres. El abono en verano solo debilitaría su resistencia natural al calor.
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Cactus y suculentas: Con temperaturas muy extremas, estas especies ralentizan su actividad para no perder agua. Es mejor pausar el fertilizante hasta que refresque al final de la temporada.
Saber cuándo parar es tan importante como saber cuándo actuar. Nutrir el jardín respetando los ciclos naturales de cada planta es la mejor garantía para superar los meses de calor con éxito. Si tienes dudas sobre qué tipo de nutrición es la más adecuada para tus plantas en esta época, te esperamos en las instalaciones de Viveros Selva para ofrecerte el mejor asesoramiento.
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